lunes, marzo 10, 2014

Ley y Orden, para el Solenodonte.

Este es un Solenodonte de la Hispaniola. Es una especie endémica y única, catalogada entre los diez animales más raros del mundo, entre otras cosas por la característica de ser uno de los pocos mamíferos venenosos que existen. 

Pueden encontrar más detalles sobre este hermoso animal en este enlace.

Se trata de una especie protegida por las leyes de la República Dominicana, y clasificada como "Especie amenazada" por la UICN (Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza), como puede verse en este enlace.

La razón por la que publico esto es porque ha saltado a los medios de comunicación social el hecho de que en La Isabela una persona decía que había encontrado un Solenodonte y que quería entregarlo al Zoológico pero que no había tenido respuesta positiva. Lo ideal es que el animal se hubiese liberado de inmediato porque es muy difícil alimentarlo en cautiverio. La persona se mantuvo publicando fotos en internet y acusando al ZooDom de ser negligente. Cuando se coordinó un equipo para que el Zoológico fuera a recogerlo, un policía que tiene el animalito dice que no lo entrega a menos que le den 15000 pesos dominicanos. La verdad es que no se le pueden dar ni 150 pesos porque de inmediato crearía una demanda. El ZooDom no puede incautar animales, pero  el Ministerio de Medioambiente sí. Veamos en qué parará la cosa y si este policía será amonestado y educado para que entienda la importancia de proteger la ley, porque tengo entendido que el lema de la policía es Ley y Orden, las dos cosas que ellos deben reforzar.

1 comentario:

Pedro Genaro dijo...

En resumen...alguien encontro un solenodonte en una trampa para Guinea. Empezó a mandar mensajes al Zoodom por teléfono y redes sociales para que lo buscaran. Lo ideal era soltarlo donde mismo lo encontraron, pues lo extirparon de su hábitat donde él mismo procura su alimento. Un policía le recomendó que pidiera 15000 pesos por él y cuando ZOODOM fue a buscarlo el policía dijo que había que cantearse. Cuando apareció medio ambiente a buscar el animal, el hombre se dio a la huída con todo y solenodonte y luego se entregó, arrepentido, diciendo que desde el principio él lo que quería era entregarlo.