miércoles, febrero 10, 2016

El Barreno


Una madrugada de Abril, mientras estaba de retirada montuna en Sierra de Bahoruco con mis hermanos cimarrones Panta, Marino y Nicolás, me despertó el olor del café. El Guardia de turno de Aceitillar era un hombre de tez oscura...tan oscura que parecía la noche misma con un chamaco puesto. Más dicharachero que un acordeón en patronales, era contador de historias encadenadas, una detrás de la otra, y eso que aún no se tomaba el primer café. Pareciera que lo colaba para mortificar a los durmientes y congregar su audiencia. Yo tenía un par de días loco por preguntarle de donde venía ese nombre de "Barreno" que todo el mundo le decía. Panta y Marino que ya se habían incorporado al grupo, atraído por las notas melodiosas de esa flauta de Hamelin olfativa, se reían como anticipando lo que venía...ya se sabían el cuento, ya le habían preguntado lo mismo en otra madrugada cafetera.

- Vea uté comando...yo acababa de casarme, pero acabaíto, oh! y no viene un sargento que dique que yo tengo que hacer servicio aquí en el Acertillar, un hombre que ta difrutando con su mujer en Duvergé...pero eso fue una mardá que me hizu. Er caso e que toy yo aquí, dandole mente a eso, y que esa mujer mía por allá, y que yo aquí, y er sargento allá...y así e' que uno se degracia, y pensamiento vienen y pensamiento van...er caso e' que yo resolví que yo no pasaba una noche sin mi mujer, así que se me zafó (me dí) un tiro en el pie derecho y tuvién que devorverme pa-mi-casa! Mientra iba virao y desangrando en la cama de un camión nama pensaba en mi morena y alcancé a decile al relevo... "Guardia! Páseme el burto que uté sabe lo que me toca...15 día de licencia, 15 día de amor".

Yo no daba crédito a mis oídos...solo pensaba en las cosas del amor, del celo y del recelo, como un pensamiento obsesivo puede ponerte creativo o desgraciarte la vida. Afortunadamente, la historia tiene final feliz. Barreno con su mente y su pie barrenados regresaron a su amada en Duvergé, a terminar de saciar la ansiedad de su luna de miel. Uno no sabe si reír o si llorar, pero al fin me decidí por tomarme el cafecito. Barreno siguió contando otras historias.

2 comentarios:

Fredy dijo...

Que historia tan interesante. Lo que es nuestra gente, Me gustó mucho Pedro.

Anónimo dijo...

Eres tan especial...