Endémica, hermosa y lamentablemente...amenazada.
Sus principales amenazas son la pérdida de hábitat, la caza y el efecto de especies introducidas como el hurón (Herpestes javanicus) y gatos asilvestrados o cimarrones.
Hace apenas unos días nos llega la denuncia desde Cachote (Bahoruco Oriental), donde uno de los guías de aves de esa zona nos comunica que encontró plumas de esta ave y de la Perdiz Colorada (Geotrygon montana) y escuchó disparos de escopeta. Se señala que una persona que debería estar cuidando estas aves (lo dejo ahí hasta tener más información) sería el guía de uno o varios cazadores.
Si bien existe un reglamento que regula la cacería, estas especies no están contempladas entre aquellas cuya caza está permitida. La ignorancia de muchos cazadores y la falta de personal que le de seguimiento a la actividad de estos es lo que me hace rechazarlo desde que se concibió. Como es posible que especies que generan beneficios para las comunidades donde se encuentran a través de la observación y fotografía de aves sigan sufriendo del frenesí de sangre de unos cretinos?
Es bonito desarrollar el Sur, pero mejor aún es hacerlo de forma integral, protegiendo lo verdaderamente rico e importante de esta zona que son sus recursos naturales. Una perdiz muerta ya dejó de atraer turismo, mientras que una perdiz viva genera riqueza e ingresos a distintos niveles y mueve la economía del país y las comunidades: paga pasajes de avión, combustible, hospedaje, guías y equipos fotográficos, para mencionar unas cuantas cosas, pero además estas aves y muchas más son parte de una cadena de vida en el bosque (dispersión de semillas, por ejemplo) que generan eventualmente beneficios ecosistémicos.
A todas las autoridades que tengan que ver con la preservación de estas especies les invito a intervenir de forma decidida para que este despropósito no se repita!



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