martes, abril 03, 2007

Pan para el viaje


El día de mi cumple recibí muchos regalos valiosos y entre ellos quisiera mencionarles uno, el obsequio de mi amigo Juan Manuel García que consistió en el libro "Pan para el viaje", de la autoría de Henri Nowen, uno de los más leídos autores cristianos que falleció en el año 1996 a la edad de 64 años. El libro tiene muchas reflexiones, todas exquisitas y profundas que el autor define como "migajas de sabiduría y fe para cada día" y de ellas quiero compartir la siguiente:

La importancia de recibir

Con frecuencia recibir es más difícil que dar. Dar es muy importante: dar comprensión, esperanza, valor, consejo, apoyo, dinero, pero sobre todo darnos nosotros mismos. Sin dar no hay hermandad.

Pero recibir es del mismo modo importante, porque recibiendo les hacemos saber a los que nos dan que tienen dones para ofrecer. Cuando decimos: Gracias, me diste esperanza; gracias, me has dado una razón para vivir; gracias, me permitiste convertir mis sueños en realidad", hacemos que quienes nos dan tomen conciencia de sus dones, preciosos y únicos. A veces es solamente en los ojos de los que reciben que los dadores descubren sus riquezas.

2 comentarios:

In dijo...

Cuando das libremente percibes una sensación distinta a cuando recibimos. Ciertamente cuando damos nos es grato sentir la alegría del que recibe, ver la sonrisa y el cambio del otro es maravilloso.
Y mas hermoso es cuando nos damos nosotros mismos.
Excelente post, me llenaste de luz!

Anónimo dijo...

Hola mi estimado Pedro, sabes algo hoy en la revista rayo de luz leí una reflexión acerca de la entrega de nuestro Señor Jesucristo en la cruz y al leer este post de dar a los demás me llegó a la mente lo leído. Es increible que un ser humano sólo por amor haya dado tanto por nosotros sin merecerlo, es increíble que un ser humano haya entregado su vida, haya pasado lo que pasó para darnos esperanza, libertad y una nueva vida en Él.

Hoy terminé muy conmovida después de leer esa reflexión y me pregunté si estaba correspondiendo yo con ese sacrificio de amor que Jesús hizo por mi.Él se humilló, padeció y resucitó para que no perdiéramos la fe de volver a estar con Él.

Gracias Jesús por ese gesto de amor incondicional que hiciste por todos nosotros.

Romayris