
Te regalo tiempo y locura...
Te regalo una foto ajada y una anécdota para que me entiendas y te entiendas.
Te regalo un canto de cigarra que te despierte en la mañana.
Te regalo una firma de besos en tu vientre, al lado del lunar donde tuvimos la última cita.
Te regalo el primer segundo de sinapsis cuando al despertar me doy cuenta que aún estoy
vivo, a pesar de estar asfixiado.
Te regalo una maleta de sonrisas, una por día, para que las guardes en tu gavetero y las estrenes como si fuera vestido de domingo, cada mañana.
Te regalo un pietaje del movimiento de mi suspiro, cuando pienso en tí.
Te regalo el sonido del percutor de mis dedos en forma de pistola, cuando en mi sien grita que me mataste al ver tu sonrisa.
Te regalo la carrera desenfrenada de mis piernas al cruzar frente a tu casa, para que creas que soy un superhéroe, o en el menor de los casos...un atleta.
Te regalo mi intento exitoso de impregnarme de tu perfume, sumergido entre tu pecho.
Te regalo un telescopio de cariño, no de mentiritas, para que me veas desde donde estés, aunque sea en otra tierra.
Te regalo un polvo de estrellas, para que preñe tus sueños de mí.
Te regalo mis once dedos superiores.
Te regalo el numero exacto de los vellitos de tu espalda, cuando te des cuenta que mi lengua sabe contar.
Te regalo mi amistad, mi cariño, mi ternura, mi sexo, mi afán, y una menta de guardia, cuando siento que tienes todo por recibir.
Te regalo una cometa, para encampanar tus ilusiones.
Te regalo un signo exponencial al infinito, para cuando no entiendas cuanto te quiero.
Te regalo el estornudo que me provoca pensar eróticamente en tí.
Te regalo media guayaba, ácida y dulce, junto a medio beso, para que te quedes con ganas de venir por el otro chin.
Te regalo un rumor de olas, y el rubor que produce un pellizco tuyo donde encienden todas mis ganas.
Te regalo un mapa, y un libro de instrucciones, por si alguna vez no estoy cerca.
Te regalo la materia prima que saló tus besos...el sudor que bebiste de mi pecho.
Te regalo la trémula expectativa de la orquídea que crece en el tope de tu alcancía.
Te regalo el paseo impenitente por el borde de una copa de Margarita, llena de sal y limón, llena de sábila y alcohol, llena de...mierquina me dió sed!
Aaaah...llena de humor!
Te regalo el punto final de este crónica, que no es sino el disfraz de un punto y seguido para el siguiente párrafo, nuestro próximo encuentro.