lunes, septiembre 07, 2009

Mostrando los dientes.

Enrico llevaba meses planeando el que quizás sería el golpe de su vida como ladrón de Cuello Blanco. Decenas de veces visitó aquella Catedral de un país tercermundista cuyos habitantes llamaban con orgullo "Primada". Era hábil trepando muros y abriendo ventanas y cerrojos, de manera que era aparentemente fácil su tarea, considerando que la seguridad era mínima. Todo ocurrió de acuerdo al plan y el intrépido caco cargaba ya con Bandejas y Cálices de oro y Plata, algunos con piedras preciosas incrustadas. Llegó a tal punto su atrevimiento, que se tomó el tiempo de ir a la Capilla del Santísimo y sustraer el Ostensorio del Siglo XVIII, hecho de Plata, con detalles en oro, y con 24 brillantes que adornaban los rayos que simbolizan las gracias que concede el Santísimo. Este objeto en particular era el motivo de su aventura...el resto era más bien una forma de confundir a las autoridades...aparentemente fue encargado a un orfebre familiar de Enrico y si bien fue entregado con todas las de la ley, nunca se saldó su pago, de manera que Enrico tenía la convicción de estar involucrado en una causa justa, pero en el proceso obvió unos detalles que su alma atea no estaba en la disposición de reparar. Había violado un lugar sagrado y eso aún en algunos lugares trae consecuencias. Sin pensar en nada más que salir de ese lugar, tomó el paquete donde llevaba su botín, pero no bien puso pie en el patio cuando sintió unos fuertes gruñidos detrás suyo y no pudo moverse más...con la cara paralizada con una mueca de horror y las manos engarrotadas, lo encontraron al día siguiente en el patio que lo separaba de la calle. Como el infeliz no podía hablar no sabían qué cosa pudo haberle pasado que motivara una reacción tan fuerte. Mientras los miembros del equipo de Criminalística hacían su trabajo recogiendo evidencias, uno de ellos repara en las 7 gárgolas en forma de lobo y esculpidas en piedra que descansan en una esquina.

- Ofrézcome qué feas son!
- Fueron hechas por un escultor italiano, devoto de Francisco de Asís.
- Y tú como lo sabes?
- Es que vine varias veces de niña en excursiones del Colegio.
- Pues deja ver si logro conseguir un testigo ocular.

Dirigiéndose a una de las Gárgolas le pregunta:

- Dígame hermano lobo...sabe usted que pasó aquí???

Y al acercar burlonamente su oreja al hocico como quien espera recibir una confidencia, su corazón se le encogió de repente...pudiera jurar que sintió a la gárgola jadear!!!

- Pasa algo?
- Nooo, nada...vámonos ya!- Dijo el oficial mientras se alejaba, con la pistola sobada y sin darle la espalda a la gárgola.

Nadie supo nunca a ciencia cierta qué motivó la reacción de Enrico, y cuando finalmente recuperó el habla y la movilidad, asumió una vida monacal al entrar a la orden de los franciscanos, con una ascesis tan rigurosa que sus últimas palabras fueron para el higúmeno que le cuestionó al solicitar su entrada a la orden y al sacerdote que le dió la extrema unción años más tarde.

9 comentarios:

Pedro Genaro dijo...

Si alguno ve que se me fue una "h" en la palabra "horo"...perdonen, fue la "hora".

Nego Morey dijo...

¡¡Para un guión de cine!!

Héctor Emilio (Motika) dijo...

Muy bueno Cosito, la foto como siempre excelente!. Algo en lo que me perdí fue en lo de ladrón de "Cuello Blanco" de Enrico. Usualmente no cuadra el término con simples cacos sino con otro tipo de ladrones de los que este país está lleno. Tal vez quisiste decir algo porque incluso lo pusiste en mayúscula pero me perdí realmente :-(

Pedro Genaro dijo...

Mota, te entiendo perfectamente...lo que quise decir es que no era un simple caco, sino un tipo curtido, con muchas habilidades, que aparenta ser fino, cuando en realidad no es más que un ladrón. Si te fijas el paralelismo es válido, jejeje!!!

Raffles, Fantomas, Turpén...la misma vaina.

Gracias Nego!!!

Arquiras dijo...

Muy bueno tu cuento, lo he tomado y lo colocaré en mi sitio Web www.quovidis.com.ar en la sección Contemplatio.Espero que no te incomode compartir el espacio con Clark Ashton Smith

Atentamente,

Rafael

Pedro Genaro dijo...

Rafael, ese cuento tiene una gran influencia de "El Escultor de Gárgolas", sin duda, pero también tiene algo de las leyendas de Bécquer. El resultado final me gustó...Gracias!!! Definitivamente no me importaría compartir espacio con Clark Ashton Smith.

Sheila dijo...

Ayy si le pasara eso a todos los ladrones de cuello blancoo...CAramba, pero es válido soñar :P

Héctor Emilio (Motika) dijo...

Cosito, prefiero el otro final, dejaba al lector imaginar que pasó con Enrico, cuestión de gusto mi hermano.

Decia Bodden dijo...

Me encanto este cuento!
Por un momento crei que el lobo o perro le gruniria o morderia por estar mofandose jajjaj! pero solo jadeo :)
Una buena leccion saco el ladroncillo de cuello blanco!

Decia