martes, enero 13, 2009

Mikhail Tahl y su Hipopótamo



Mikhail Tahl, también conocido como "El mago de Riga", es uno de los jugadores de ajedrez que más admiro, por su creatividad y agresividad táctica frente al tablero. A pesar de que tenía varias, tal vez su anécdota más famosa trata sobre la partida en la que estuvo pensando durante una hora como sacar un hipopótamo de un pantano. Transcribo esta anécdota de una entrevista que le hicieron:

Damski: Durante una partida, ¿Te vienen a la mente ideas que no tengan nada que ver con el ajedrez?
Tahl: ¡Continuamente! Nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio Vasiukov (Kiev, 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o Bloque Soviético, por entonces vigente). La posición en el tablero era muy compleja, y yo pensaba sacrificar un caballo. No era una variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las ideas se me amontonan en la cabeza: una respuesta correcta del enemigo en determinada situación la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente, ese movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi cabeza se formó un montón caótico de movimientos, a veces incluso sin ninguna relación entre sí, y el "árbol del análisis", tan recomendado por los entrenadores, comenzó a crecer de manera monstruosa.
No sé por qué, pero en ese momento recordé la célebre poesía infantil de Chukovski:

"¡Oh, qué dificil es el trabajo
De sacar a un hipopótamo del pantano!"

No podría explicar en base a qué asociación este hipopótamo se metió en el tablero, pero la verdad es que, mientras los espectadores creían que estaba analizando la posición, yo pensaba en cómo demonios podría sacarse a un hipopótamo del pantano.
Recuerdo que en mi cabeza se amontonaban cabrestantes, palancas, helicópteros e incluso, una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos no encontré ningún método aceptable de sacarle del pantano, y pensé con amargura: "¡Pues que se ahogue!". Y así el hipopótamo desapareció del tablero y me encontré con que la posición era más clara de lo que creía y, por supuesto, sacrifiqué el caballo. Al día siguiente en la prensa se escribió: "Mikhail Tahl, después de analizar durante 40 minutos la posición sacrificó acertadamente una pieza...".

La verdad es una anécdota interesantísima esta de Tahl de cómo nos complicamos sin necesidad, cuando en realidad debemos simplificar nuestras posiciones en la vida. Para los que saben reproducir juegos de ajedrez, les agrego la famosa partida de referencia.

Tahl 1 - Vasiukov 0
Tahl : blancas
Vasiukov : negras
Kiev 1964



1. e4 / c6 2. Cc3 / d5 3. d4 / dxe4 4. Cxe4 / Cd7 5. Cf3 / Cgf6 6. Cg3 / e6

7. Ad3 / c5 8. 0-0 / cxd4 9. Cxd4 / Ac5 10. Cf3 / 0-0 11. De2 / b6 12. Af4 / Ab7

13. Tad1 / Cd5 14. Ag5 / Dc7 15. Ch5 / Rh8 16. Ae4 / f6 17. Ah4 / Ad6

18. c4 / Aa6
Este es el momento en que el hipopótamo se une a la partida.

19. Cxg7 / Rxg7 20. Cd4 / Cc5 21. Dg4+ / Rh8 22. Cxe6 / Cxe6

23. Dxe6 / Tae8 24. Dxd5 / Axh2+ 25. Rh1 / Df4 26. Dh5 / Dxe4 27. Tfe1 / Dg6

28. Dxg6 / hxg6 29. Axf6+ / Rg8 30. Txe8 / Txe8 31. Rxh2 / Axc4 32. Td7 / Te6

33. Ac3 / Axa2 34. Txa7 / Ac4 35. Rg3 / Ad5 36. f3 / Rf8 37. Ad4 / b5 38. Rf4 / Ac4

39. Rg5 / Re8 40. Ta8+ / Rf7 41. Ta7+ / Re8 42. b4 / Ad5 43. Ta3 / Rf7 44. g4 / Te2

45. Ac5 / Te5+ 46. Rh6 / Te6 47. Td3 / Ac6 48. Td8 / Te8 49. Td4 / Te6

50. f4 / Re8 51. Rg7 / Ae4 52. Ab6 / Af3 53. Td8+ / Re7 54. Td3 / Ae2

55. Ad8+ / Re8 56. Td2 / Te3 57. Ag5 / Ad3 58. f5 / Abandono ( Vasiukov ).

3 comentarios:

MOTIKA dijo...

Interesante anécdota con varias lecturas y moralejas.

Tesa dijo...

Deliciosa anécdota y deliciosa foto. Me gustaría mucho aprender a jugar al ajedrez, me resulta interesante la estrategia, pero me temo que sería incapaz de pasarme 40 minutos decidiendo un movimiento, ni aun pensando en cómo sacar a un hipopótamo de su charca. Sólo soy capaz de estarme quieta leyendo.

Creo que la respuesta es poniendo en la orilla una hermosa hembra en celo, y si anda desganado de sexo su manjar favorito.

Muchos besos, Pedro.

Ginnette dijo...

Me encantó esta anécdota y la enseñanza que nos enseñas con ella.
Me gustaría aprender ajedrez para cultivar la "paciencia mental", mi mente tiende a irse volando a cosas sin sentido :)