viernes, diciembre 25, 2009

Hemingway delira...


Ernest, has quedado inmortalizado en esta canción que Luis Eduardo Aute ha estampado en nuestros corazones. Un español embriagado de ron y mulata, envenenado por la voluptuosidad caribeña debajo de las faldas (de las montañas, claro) de los pechos de Zinc templados por la lluvia como bongós (fue techos que dije, verdad?), de los rumores de olas y alas que acarician el oído, de los azules del mar que invaden los ojos.

3 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Un escritor de una generación donde aun había profesionales de la escritura.
Un personaje con que me hubiera gustado compartir alguna mesa.
Un abrazo

Lunaparche dijo...

Hola, Pedro. Buen regalo de Navidad para tus seguidores. Cuando descubrí en mi blog esta puesta en la escena del tuyo, di un salto. Todo lo que sea de Hemingway me apasiona. Yo he tenido la dicha de visitar en Cuba La Finca La Vigía, es trannsportarse al propio mundo del escritor, es vivir en sus letras... en fin.. el mar. Gracias por esta aventura de ensueño. ¡Feliz Navidad! Saludos. Anita Lunaparche.

Anónimo dijo...

o guta a mi :)