sábado, octubre 24, 2009

Suroeste (2)

Debido al explote del día anterior, las averiguaciones sobre si había combustible en Pedernales, y algunos gustos pequeño-burgueses como tomar café y aprovechar el internet del Hostal Doña Chava para revisar nuestros mensajes, nos hicieron salir un poco tarde al monte, a eso de las 8 de la mañana. Un poco después de las 9 de la mañana nos detuvimos en un lugar conocido como Las Mercedes, en la Carretera de Aceitillar, desde donde se puede apreciar un paisaje lleno de pilotes de Karso, con pinceladas abundantes de tierra roja y el verde contrastante de los cambrones y bayahondas. El resultado es bastante dramático como pueden ver en la foto. Mientras hacíamos fotos se oyó claramente el canto de un ave..."CÚAAA!!!". Nicolás Corona (que ya se había unido a nosotros en la mañana) y yo nos miramos incrédulos, pero el canto no dejaba espacio a dudas. Había una Cúa (Coccyzus rufigularis) en este lugar...primer reporte que se hace en la vertiente Sur de la Sierra de Bahoruco! Yo de inmediato salí al vehículo a cambiar de lente pues estaba usando un ángulo ancho y necesitaba el telefoto y el flash con "Better Beamer" (un aditamento que se usa para potenciar la luz del flash). Tan pronto estuve listo, me metí rápidamente al bosque y pudimos verla claramente pero comenzó a saltar entre las ramas y desapareció.

Para los que no conocen esta ave, les incluyo esta imagen que me ha cedido en calidad de préstamo el Cimarrón Mayor, doctor José Miguel Pantaleón. Imagínense un Pájaro Bobo (Coccyzus longirostris) pero mucho más grande y con el pecho color castaño oscuro. Peinamos el bosquecito de arriba a abajo y no la encontramos, así que se me ocurrió bajar hasta un lugar de la carretera donde hubiera señal y pedir que alguien nos enviara el canto de la cúa al IPhone de Roger y finalmente lo conseguimos con Jorge Brocca de la Sociedad Ornitológica de la Hispaniola (SOH). Con la alegría de conseguir ese archivo, vino sin embargo una terrible noticia...perdí mi cartera!!! Recuerdan el bolsillo descosido? Pues sucede que puse la cartera ahí, hasta que terminó por descoserse y se cayó. Volvimos al bosque de la Cúa y aún con el llamado no vimos nada, perooooooo...*fanfarria!!!*

APARECIO MI CARTERA! Volví sobre mis pasos y allí estaba, tranquilita ella, esperandome. Saben? Algunos de ustedes no son creyentes, pero yo sí...se lo pedí a Dios y mi cartera apareció. No solo tenía dinero sino también mis documentos y mis tarjetas de crédito y carnet del seguro...Gracias mi Dios! Una anécdota graciosa del viaje es que cuando le enseñé a Roger la Foto de la cartera, me dijo..."Mentira Men!!! Tú ve, que lo que uno le pide a Papa Dió se le da? Ahora, tú te imaginas que encontraras in fraganti a la Cúa con la cartera en la mano, dizque contando los cuartos (dinero)?" y a seguidas me recreó la escena con la cara de sorprendida de la Cúa, una especie de "OOOOOPS!".

Seguimos hacia la charca, una parada casi obligatoria para los que visitan Sierra de Bahoruco. Sucede que es como una gran pileta de agua donde llegan muchas aves a beber, pero el día estaba húmedo y las aves no necesitaban bajar a beber así que seguimos pronto hacia el hoyo de Pelempito. El paisaje como siempre es majestuoso allí, aún en días nublados, pero además conseguimos algunos temas macros (geckos y escorpión). Bajamos de nuevo al bosque de la Cúa y allí de nuevo conseguimos temas de macrofotografía (mantis, mariposas, escarabajos), pero no volvimos a oir la Cúa.

Seguimos hacia Pedernales...no había gasolina en la primera bomba (en la entrada del pueblo)...hummm! Mala vaina, pues teníamos algo más de un cuarto pero tendríamos que llegar al menos a Enriquillo, y rogar porque primero hubiese gasolina allí y segundo porque la estación estuviese abierta. Nada de eso fue necesario pues en la segunda estación de Pedernales sí encontramos combustible...fiuuuu! Nos paramos en un Colmado donde nos arremangamos par de sandwiches (no habíamos comido en todo el día). Nos despedimos de Corona y decidimos irnos a Santo Domingo pues quedaba poca luz, pero ya enrumbados me comenta Roger "Mierkina men, y e' verdá que tando yo aquí no voy a ver Bahía de las Aguilas?". Conociendo yo el lugar, no tuve corazón para negarle esa experiencia, así que nos metimos a Cabo Rojo y en cosa de 20-25 minutos ya estábamos haciendo fotos allá, con un atardecer tímido, pero que mostraba sin dudas la belleza del agua y la calidad de esa arena. Obviamente, tuvimos que trabajar con fotos de larga exposición la mayoría del tiempo para compensar la llegada cada vez más evidente del anochecer. Salimos pasadas las 8 PM y llegamos a Santo Domingo poco antes de las 2 AM. Los que estan leyendo esto, por favor no traten de hacerlo en sus viajes...no lo recomiendo para nada. Honestamente yo lo pensaría mucho antes de hacerlo de nuevo!

10 comentarios:

Victor Ramirez el pelotero de Santiago dijo...

Fotografia + Republica Dominicana = Aventura!!!! Pedro,2 cosas:

Primero, acuerdate k a mi me gusta la fotografia gracias a tu blog!!!!

Y segundo, viste mis fotos???

Cuche dijo...

que chulo... y que bueno que estás claro con Papá Dios... que sabes que hasta las cosas mas sencillas se las pedimos y nos las da...si nos convienen... el también les regaló a ambos esos hermosos dos dias... y todas las cosas bellas que retrataron... sin pedírselo!! que chulería no?
me encantó la foto de la cartera! jajajajaj

Abraham Frias dijo...

Co!#@$!@#$@o...pedron que viajecito que me dio envidiaaa....uaaaooo...mi sierraaa o mas bien Nuestra Sierraaa...Continua la pArte III..verdad?


Abrazos Hermanaus

Oddy dijo...

Pues yo si soy creyente y me alegro de que tu cartera se haya protado tan bien y te esperara con tanto amor... je, je!
Bellas las fotos como siempre manito.

Edison dijo...

Enviadia de la buena hermano, no sabes las ganas que tengo de estar en el monte, muy buenas fotos, Felicidades!!!

María de los Ángeles Camacho Rivas dijo...

El pasado viernes, cerca de la media noche, fue inaugurado este día con una repentina explosión. Esto ocurrió en una refinería cercana al área de San Juan, Puerto Rico. Aunque explotaron cerca de quince tanques, repletos de gasolina y otros derivados, no la escuché. Sí fui víctima de las vibraciones que estremecieron las puertas de mi casa. Además, la sacudida despertó a mi perra, y a ésta que aquí escribe. Después del susto – decidí para mi paz mental- asumir que se trataba de un temblor. Continué durmiendo hasta que el teléfono sonó a las cuatro y media. Llamaba una compañera solidaria para avisarme que por la emergencia ambiental, provocada por la emanación de gases, las escuelas no abrirían. Pensé en la celebración que formarían mis estudiantes.

Ya que la cotidiana rutina del amanecer se había alterado, decidí levantarme para tener un encuentro cercano con el amanecer. Mientras me vestía medité un poco en la situación de emergencia en la que se encontraba mi país. Un sentimiento patriótico me invadió y aceleró mis deseos de salir y llegar hasta las antiguas murallas del histórico Viejo San Juan. Qué mejor lugar que una garita para disfrutar el amanecer. Salí a toda prisa. Para mi sorpresa ningún destello de luz y color se había levantado. La oscuridad parecía haber raptado en sus entrañas cualquier intento de luminosidad. La cordura por fin se apareció por mi cabeza para advertirme que no era prudente estar sola a esa hora en ningún lugar.

Como estaba vestida y alborotada ideé un muy oportuno plan B: pan fresco. Recordé a Patillas, mi pueblo natal, el lugar donde se come el mejor pan del mundo. Volví a tener dos dedos de frente. Pensé que tampoco debía cometer la locura de guiar más de una hora hacia allá; aunque confieso que por aquel glorioso manjar sí merece la pena. Sin planificarlo, de momento estaba en la fila del supermercado pagando una libra de un ardiente pan soba'o, queso y algún antojito más.

Salí del establecimiento y me recibieron varias sorpresas: el sol y con él adiós al amanecer. El otro suceso sorpresivo es lo que me ha animado a relatar todos estos eventos. A estas alturas debes, o mucho antes, estar preguntándote: por qué ella me cuenta todo eso. Paciencia. Pues, una magistral nube gris se adueñó del cielo de mi San Juan. Los químicos para apagar el incendió provocaron que el humo se arremolinara dando la impresión de que una arboleda de nubes crecía en el cielo. Este arbusto era un imán que absorbió todos los tonos del amanecer. Su color iridiscente desataba salvajemente las metáforas más sublimes. Entonces pensé en ti; en tu ojo izquierdo y en tu ojo derecho. Sólo tu lente hubiese competido con aquel poema.

Hoy leí el relato de tu fe para que apareciera tu billetera. Recordé que aquella mañana en que disfruté de aquella increíble visión oré para que Dios la extirpara del cielo. Los expertos pronosticaron que aquellos gases tóxicos con disfraz de nube inmaculada nos acompañaría por más de una semana. Gracias a la fe de un pueblo el lunes amaneció con un cielo azuladamente despejado.

Oscar Oviedo dijo...

La verdad qeu ustedes son aventureros! felicidades por tremenda "TREVESIA" ha ha ha! Pedro, siempre disfruto tus posts y me divierten muchisimo!! qeu siga!

Arlen dijo...

Me encanta el pájaro bobo!

Roger Zayas dijo...

De nuevo gracias, Gallardo. Una experiencia inolvidable que no dudaré en repetir cuando se presente de nuevo la oportunidad.
No lo hubiera podido narrar mejor que lo que ya está plasmado.

Un abrazo!

Gigi en Gigilandia dijo...

Ay Don Pedro casi me saca una lagrimita nostálgica (no puedo porque llevo Rimmel y se me daña el maquillaje... sobre todo el Glamour) me recordó aquel recorrido por el hermoso y olvidado sur profundo, con mis amigos de aquella vez.
Bárbaro Don Pedro me ha puesto ñoña.

Un abrazote