lunes, diciembre 15, 2008

Amor adolescente

Corría el año 1983 y los últimos días de Abril presagiaban el comienzo de los Cuatrimestrales en el Colegio Calasanz. Ya me imaginaba estudiando los números de Monzó y de Marté Durán, cifras y fórmulas que amargaban mi existencia y que pensaba nunca más usar una vez concluyera el bachillerato, pero la universidad se encargaría luego de demostrarme lo contrario. Sonó el teléfono, y me apresuré a tomarlo como si la conversación que estaba por comenzar me fuera a librar de pensar en esos exámenes, de manera que desaparecieran en la vida real con el solo hecho de imaginarlos borrados en mi memoria.

- Aló buenas, con quien desea hablar?
- Pedrito? Echa p'acá que te quiero enseñar la jevita más linda que has visto en tu vida.
- Pero Neil, Yo acabo de llegar del Calasanz...Ya empezaste a molestar tan temprano?

Neil Checo (uno de mis mejores amigos) y yo siempre hemos tenido esa forma de chanza, embromándonos y jugando con las echaderas de vainas y un sano sarcasmo. Cabe señalar que por alguna extraña razón, antes no era políticamente correcto visitar o llamar a las casas ajenas antes de las 3 PM.

- Y eso que hace compadre? Yo acabo de llegar también... ven, que te vas a acordar de mí!
- Bueno, bueno...deja ver si después de comida me animo, OK? -Sigo molestandolo, a pesar de que ya estaba bastante curioso.
- Uté e' una vaina compadre!
- Bueno si me lo pides así por las buenas...
- Nos vemos ahorita, granúpedo.
- Ta bien, Bolsa lánguida...
*Risas de ambos lados del teléfono*

En realidad ni siquiera tenía mucha hambre, así que me tiré una camiseta encima y enfilé a casa de Neil, quien vivía cerca de mí, y en menos de 5 minutos ya estaba tocando su timbre.

- Mira, mira!

Tomé el anuario de la Academia de Modelaje Barbizon que me pasaba Neil señalándome una foto, a la cual no puse mucha atención, pues mis ojos como por instinto se concentraron en la foto de al lado, que resultó ser de la hermana de la jevita que con tanto afán quería mostrarme mi amigo. De qué año era el anuario? Me parece que era del 1982 (o era del mismo 1983?), pero en fin eso ya no importa, lo que sí importa es que sucedió y que desde ese momento se me clavaron dos esmeraldas, adolescentes entonces, en la memoria.

Quise llamarla, preguntarle de su vida, de sus cosas, del botón de rosa que recién se abría, del color del mar, de las gaviotas, del olor de azahar, de la vida que brota y la que se agota, gota a gota. Como se habrán dado cuenta, ya estaba yo bien jodido...

Tomé el teléfono y busqué una guía, menos mal que no era privado su número. Por la "C" encontré su apellido, poco común por cierto, como un barco en el desierto. Al marcar, mis dedos iban fundiendo los botones del teclado. Mi corazón latía estrepitosamente, tanto, que solo a fuerza de tomar grandes bocanadas de aire lo pude mandar a moderar su estrepitoso ímpetu. Cuando levantaron el auricular todo el cuerpo se me erizó, y solo atiné a decir:

- Con Claudia, por favor.
- De parte de quien?
- De mí.
-Un momentito, no cuelgue.

Pasaron unos segundos que me parecieron lustros, durante los cuales pude oir unos rumores de una muchacha que porfiaba no conocer a ningún mí. Finalmente, tomó el dichoso teléfono.

- Aló, buenas...con quien hablo?
-...!!!???

Nada, absolutamente nada salió de mí en ese momento. Las palabras se me arremolinaron en la garganta desarticulando mis cuerdas vocales. Cuando quise recobrarme del espasmo laríngeo, sonó un "click" que acabó con mis esperanzas y mis ilusiones de esa tarde...pero las esmeraldas siguieron allí.

Neil, que no había tenido tiempo para reponerse de mi reacción, me miraba estupefacto como sin saber qué posición adoptar... si tener compasión de mí y darme un abrazo solidario (de lao, porque los hombres no se queman) o explotarse de la risa. Finalmente optó por esto último, desternillándome de la risa yo también por lo estruendosa, lacrimosa, nerviosa y contagiosa de su carcajada, así como por canalizar la frustración que en ese momento sentía.

Con el tiempo, mi corazón se templó en el fuego de amores hermosos que fueron muy parecidos, casi idénticos de no ser tan diferentes. Me creía ya curado de ese mal que nos hace sentir tan extraños y soñadores, ese hijoeputa que nos sorprende con una sonrisa en los labios y que nos lleva a pensar que toda canción tiene un significado especial que se ajusta a nuestra realidad, "Ergonomically made in Calle Melancolía for your very own adrenal glands".

- Pero ven acá compadre, y no te vuelves a enamorar?- Me pregunta un compañero de bebida al que acababa de conocer en el Bar "Nolosé".
- Amor? Bueeeeeno compadre, YO LO DUDO. Ya me enamoré antes y no le encontré ni pies ni cabeza. Todo empieza bello, sólido, hasta que la pareja se conoce mejor y al cabo de un tiempo se dan cuenta que no eran sino dos extraños sentados uno al lado del otro, en el mismo tren, con diferentes destinos.

Pobre iluso, la verdad es que uno "da aco"* cuando se torna vulnerable, porque así pensaba yo hasta que un día mientras jugaba ajedrez en la Cafetería de la PUCMM, una mano amiga puso su mano en mi hombro y acercándose me dijo:

- Ven, que te voy a presentar a una muchacha que juega muy bien al ajedrez para que la convenzas de entrar al equipo femenino de administración para los juegos intramuros.
- Sí, sí...Marquitos, voy ahora...eeeh, Cueto ríndete ya, viejo...no me hagas eso! - Me levanto y dejo a Santiago con el dilema de entregar la dama o recibir Mate en tres.
-Marquitos, estas seguro que juega bien? No podemos meter cualquier cutáfara en el equipo solo porque mueva piezas. Acuerdate que esto es un invento nuevo de Angel del Toro, tiene que quedar bien!
-Bueno viejo, me ganó tres partidas esta mañana!
- Sí, pero tú eres un chambón, como no te va a ganar?

Cuando mi amigo quiso protestar, se dió cuenta que ya habíamos llegado a nuestro destino (De la Cafetería a la Biblioteca de la PUCAMAIMA solo hay un paso en el Recinto Santo Tomás de Aquino). En la mesa que estaba frente a nosotros una muchacha de melena negra y larga como las noches sin luna se encontraba absorta en un libro de Unamuno, y Marquitos tuvo que carraspear para tratar de sacarla del trance en que la había sumido el maestro español.

- Ejem!..., Claudia?

Al voltear, reconocí en su carita de porcelana tostada de sol, las esmeraldas del daguerrotipo que años atrás encontré en el anuario de la academia de modelaje.

- Sí?
- Mira, este es Pedro, el amigo de quien te hablé esta mañana.
- Hola Pedro, mucho gusto...me llamo Claudia Cé.

Yo no salía de mi asombro y Claudia al darse cuenta de mi perplejidad bromeó:

- Es extraño, me parece haber oído antes tu silencio.

La ocurrencia vino a despabilarme a tiempo, y con una sonrisa de oreja a oreja murmuré mi nombre, sin recordar que ya Marquitos se lo había dicho. Le pedí que se integrara al equipo de Ajedrez, pero muy cortésmente me dijo que no podía, pues estaba llevando muchos créditos en la Universidad y no quería distraerse. Fin de la historia, al menos de ese día en que conseguí hablar, pero el formalismo de ese encuentro me mataba cada vez que lo recordaba ("dita" cuerda!). Un par de años más tarde coincidimos por primera vez en un curso y ya entonces portaba yo una actitud ante la vida "á lo foke", una liga entre "qué puedo perder?" y "mesimpolta" que me dió muy buenos resultados incluyendo mi tercera presentación ante las esmeraldas.

-Psssst, Psssst...tú...el nuevo...dime algo, qué dice aquí en este papelito?

Me voltié y allí estaba esta jevita con sonrisa de pícara, mucho menos formal y en Full Gadejo Mode/On. Veo que el papelito que me pasa dice KGR y sin chistar ni pensarmelo mucho le digo:

- Fácil, ahí dice "Cagar".
- Exactooo! Ves Claudette? Te lo dije que se entendía, este tipo es creativo, jajaja!

Habrá manera de que puedan imaginar como estaba mi cara en ese momento? No creo! Y es que en realidad aunque estaba más feliz que un conejo en un campo lleno de zanahorias, me aguanté un chin no fuera cosa de que el entusiasmo me jugara una mala pasada y se me saliera un gallo o algo así...no, no, no...yo con mi cara de Bond les sonreí a ambas y les dije:

- Mi nombre es Genaro, Pedro Genaro.- PAAAAREN, PAAAAREN, que el tipo ya se pasó...dale riguaind (rewind) y dile como es!
blivblivblivblivblivgjiututykisu;oidukutiudiudoidoityuss0-98975e38576ewr76w57w...tac! OK, dale otra vez!
- Hola yo soy Pedro...
- Ah, qué bien, yo soy Claudia y ella es Claudette.

De ahí en adelante comenzó una bonita amistad con ella y su grupo de amigas, que me alimentaron mucho intelectualmente hablando. Fuimos a ver varias películas buenas juntos, entre las que recuerdo "Dad", "Driving Miss Daisy" y la mejor de ese año para mí..."Cinema Paradiso". Esta última fuimos a verla Claudia y yo solamente y puedo decir que fue uno de los momentos más chulos de mi vida, pues se trataba de la jevita que me tenía infatuado y además viendo una película inolvidable. Podía mejorar esto de alguna manera? Pues sí...al acabar la película nos dimos cuenta que 3 filas más adelante de nosotros estaba Neil, el amigo que involuntariamente me la presentó por primera vez. La sonrisa de complicidad no se hizo esperar.

Lo interesante de todo esto, no consiste en hacerles una historia de amor, pues Claudia y yo nunca fuimos novios, ni pude nunca siquiera robarle un besito, pero al permitirme ser su amigo me dio fuerzas para muchas otras cosas en la vida. Gracias a ella volví a leer...así es...leyeron bien, tenía muchos años en que los libros que devoraba con avidez eran casi todos de Ajedrez (Aperturas, medio juego finales, análisis de partidas, Ataque, Defensa, Anécdotas de Campeones Mundiales etc...), y ella me rescató recomendándome algunos libros, verdaderamente mágicos, de la naciente estrella de entonces: Isabel Allende. Me pasé una Semana Santa entera leyendo "La Casa de los Espíritus" que ella misma me había prestado, y aunque unos años más tarde era la autora de referencia de aquellos que querían pasar por seudo-intelectuales (junto con "quien se ha robado mi queso" y otros libros de autoayuda), la verdad es que para mí siempre ha sido una autora interesante, cruda a veces, siempre mágica y sensual...y eso era precisamente lo que me transmitía la Señorita Cé. Me hice eventualmente fuerte, lo suficiente como para darme cuenta que realmente me gustaba mucho pero que admiraba más otras cosas suyas aparte de su corazón, así que me preparé mentalmente, y el día de su cumple en el 1990 le regalé un libro que parecía super interesante de Umberto Eco llamado "El Péndulo de Focault" que yo quería en realidad para mí desde hacía mucho tiempo pero que me encontraba carísimo para comprar, al menos en ese tiempo, así que al obsequiarselo privándome de leerlo, abracé el simbolismo de desprenderme de su embrujo, pero no de su amistad, ni de su legado. Gracias linda!

*dar asco, ponerse patético.

26 comentarios:

Charles dijo...

Bolsa languida HAHAHAAHHAHAHAHAAHHAAHHA!

Siempre hay una con la que uno se queda bizco y mudo. Es inevitable.

Soaris dijo...

Te sigo.....

p.d con claudia por favor... de parte? de mi.....jajaja te me pareciste a un anuncio de navidad que anda por ahi! si santa se encuentra?, no mi amor el no está, contesta una viejita, ah! pues digale que yo lo llamé, jajaja

un abrazo!

Marlyn Guzman dijo...

yo me quede esperando mas...
estoy curiosa..termina, termina!!!

Guido Gil Buonpensiere dijo...

Trata de no durar mucho para postear la segunda parte.

Me da una vaina!!, soy super curioso!!!

Ute e viejo!!! 1983, jajajajajaja YO TENIA 9...

GGB

3smirn@ dijo...

Oye pedro de verdad que cada vez que leo tus escritos encuentro palabras en español que he perdido en mi vocabulario. “Los exámenes’ cuatrimestrales” en ese ‘83 los tomaba yo también. Te mando esta canción en lo que terminas la segunda parte de esta quimera.
Aquellos ojos verdes
La canta en español e ingles Nat King Cole

Aquellos ojos verdes
de mirada serena,
dejaron en mi alma
eterna sed de amar.
Anhelos y caricias,
de besos y ternuras.
De todas las dulzuras
que sabían brindar.
Aquellos ojos verdes,
serenos como un lago,
en cuyas quietas aguas
un día miraré.
No saben las tristezas
que en mi alma han dejado
Aquellos ojos verdes,
que yo nunca besaré.
No saben las tristezas
que en mi alma han dejado
Aquellos ojos verdes,
que yo nunca olvidaré.
Aquellos ojos verdes,
que yo nunca olvidaré.
Aquellos ojos verdes
serenos como un lago
en cuyas quietas aguas
un día me miré,
no saben las tristezas
que a mi alma le dejaron
aquellos ojos verdes
que ya nunca besaré….

Nikkei-Girl dijo...

Y de repente, leyendo todo esto recorde un momento de mi vida escolar!

Te dije que tienes un no sé qué extraño que sin llegar a ser cuento de un cuentista, "jala" a la gente a seguir leyendo.

La manera en la que unes cada pedazo, haciéndolo cada vez más intenso... eres un bárbarazo!


Y qué bien contar con personas como Claudia (en tu caso), que más allá del shock apopléjico estrambótico pendejístico que pueda causar a la primera - segunda y tercera impresión, nos dejan un legado más allá de besos y/o abrazos.

;) Nice memories... ;)


P.S. - ¿Cuándo me vas a terminar d enseñar la táctica de la que te hablé en Ajedrez?!

Sheila dijo...

Muyyy interesante xD.

Esta historia suena a amor platónico; huele a amor de admiración; pero termina siendo amor de amigos. Aunque no se si el amor acepte clasificaciones, a fin de cuentas el hace con nosotros lo que se le pega en gana.

Repito, MUYY INTERESANTE.

Por cierto, usted etiquetó la entrada como un cuento; le ha untado miel a los recuerdos???

Pedro Genaro dijo...

Charles, gracias por la sincronía hermano, jajaja!!! Eso es parte de la adolescencia, aunque la verdad aún nos decimos así, jajaja!!!

Jajajajajaja!!! Gracias Soa, manita besha!

Marlyn ahí está...

Guido, su segunda parte ya está publicada, ojalá que te guste aunque no es rimbombante, sino que se diluye al final.

Esmirna, mil gracias bella!!! Recuerdo perfectamente esa canción!

Ahhhh, Nikkei-Girl..."colnetate' con el escrito eh? La mejor táctica en ajedrez es estudiar mucho...dos cosas son importantes en ese juego, el talento y la teoría y mientras más teoría ves, más vas desentrañando el talento que puedas tener.

Sheila...OUCH, el amor no acepta clasificaciones, eso es definitivo, pero es cierto que el amorestea o no está...entonces tal vez se pueda hablar de amor ausente y amor "encendío" por usar un término técnico, jajaja...sobre ese último comentario...OUCH de nuevo. Mira, es un recuerdo que cuento, y como cada quien cuenta de la forma en que lo recuerda digamos que he tenido licencia para hacer mis planteamientos. Sheila, tú eres un cuchillo, qué observadora!

V dijo...

Pedro me encanta esta historia es real y lo transmite, no se lee como un cuento sino como la experiencia que es, me mata y me confunden las palabras que usas, tambien me llama la attention que la historia es relativamente corta pero cubre un periodo largo de tiempo y el viewer no lo capta ya hasta el ultimo parrafo and last but no least el sentimiento de que esa persona sigue teniendo importancia ya de una forma diferente en tu vida .. love it

Guido Gil Buonpensiere dijo...

mejor de ahi se dana!!!

Y donde esta esa mujer??

Uffff yo quiero una asi...

Guido

La Muela dijo...

Hermano menor usted como siempre haciendo de las suyas. Nunca me cansare de venir a visitar esta esquina que para mi es tan especial.
Foto y relato A plus, no desperdicios. como siempre.
Saludos

Themys Brito dijo...

Tu historia cautiva y encierra. Has pintado experiencias que trascienden el tiempo, que te colocan de inmediato en ese momento, borrándo un poquito la línea que separa nuestros recuerdos de los tuyos en el bachillerato.
..y un "added bonus", al menos para mi, cada vez que paso por aquí, me lleno de inspiración.

Beb! dijo...

Ar Pedroshh... esas historias tuyas, esos recuerdos y esa forma de contarlas.. :) me arrelgo el dia, la verdad hoy no fue murrr incredible, pero Claudia y sus ojos verdes hicieron q se me olvidaran los arrempujones xD!

Really Gu!

Holax por ahi!

Neil dijo...

Pedrito, que risa me ha dado ese relato....qué tiempos!!!! Recuerdo lo del cine que ustedes entraron jurando que la película estaba empezando y era el final. Eso fue en el cine Manzana en Plaza Central. Cinema Paradiso, mi película por excelencia.

Roger Zayas dijo...

Pero Gallardo!...."Granúpedo"???!!!! ja ja ja ja!!! Una nueva especie!...mortal!...
Disfruté muchísimo tu historia y el hecho de que sea con Cinema Paradiso, mi peli favorita, la hace aún más especial.
Me pregunto algo, los ojos de la foto, es ella? porque ahí sí que me va a acabar de "despeinar", viejo!

Harold B. dijo...

Pedro... me identifico mucho con este cuento. Quien no ha tenido este tipo de mujers en su vida que en un momento crees poder amar... pero al final te das cuanta de que ganarias mas con su amistad.

Aunque soy un bloggero joven, este es uno de los mejores blog que he visto.

Gracias por reirte conmigo de mi sobrinita Camila(“umh-juh”).

Franz Morrison dijo...

De edades no hablaré, no había nacido cuando esto aconteció...

Tu historia tiene un toque parecido al de Cinema Paradisso (¡que forma más sutil e ingenua de recordar la juventud!). Es una crónica muy bonita sobre aquel amor que no supimos enfrentar. Tienes suerte de que tuviste la oportunidad de llegar a conocerla y forjar una linda amistad. Muchos no tenemos esa dicha.

Me intriga saber qué dijo ella cuando le contaste que "mí" la llamó tantos años atrás.

3smirn@: me fascina es interpretación de Nat King Cole (Debes ver la película In the Mood for Love).

LA NEGRA dijo...

JAQUE MATE!...que bello escribes pedrito

MOTIKA dijo...

Pedro, eres un barbaro!!!

Felicidades por ese surrealismo mágico conque escribes.

Ginnette dijo...

Ay que afortunada!!! Escogiste sacar lo mejor de la relación, aunque al principio no era lo que hubieras deseado, eso es muy noble de tu parte.
Un abrazo!!

acuarela dijo...

Mi,
Que chulo pareces ser, tienes que serlo ya que por tus historias si no somos contemporáneos estamos ahí, ahí. Para salir del caso tengo 41, bastante pero no suficiente. Entre relajos y anécdotas te desnudas delante de los que pueden leer entre líneas. Yo estudié en la Ucamaima del 86, y por estar de mona, ya que papi era muy buen ajedrecista compañero de Freddy Llabra, sí el de Omar Kayam, don Alvaro, el maestro Gustavo Peña y demás familiares, ese semestre el profesor, que conocía a mi papá, me confundió con él y dañé mi índice: todas A y la bellísima C de Claudia Cé en Ajedrez. Hasta ahí llegó mi vida de ajedrecista. Leí tu curriculum, impresionante, no le cabe ni un alfiler. La verdad es que somos hijos de una época que nos identifica y que atrae ya sea por la música, los libros y lo chulísimos que somos a los jovenes de ahora, me alegra haberme tropezado contigo y te seguiré leyendo,

Un abrazo, de lado ya que no te conozco

Rafael Vargas dijo...

¿Ni una "fotico" de Claudia? No ombe! :)

Mira, tengo como 6 años que no juego ajedrez. ¿Aceptas una invitación a que abuses de un chambón? :)

Ya yo sé que tú no vas a sufrir de alzheimer. Te acuerdas con lujo de detalles de cosas que ocurrieron hace 25 años. No no no no no no...

ClaudiaRita dijo...

Me encantan estas historias. Desde que digiste Neil (Calasanz), ya sabía que se trataba de Neil Checo, el cual trabaja conmigo y está casado con la prima de una de mis mejores amigas. Que patio! Una vez le escanié unas fotos del anuario, que bufiá!

Hay amores así, que no se consuman físicamente, pero se transforman y dejan buenos recuerdos y grandes amigos.

girasolnegro dijo...

Pedro me encanto esta historia...siempre tenemos alguien especial que a la hora de hablarle...nos falla la voz o el nerviosismo no nos deja, me identifiqué bastante con el mismo, está re divertida tu historia.

Sarah dijo...

Cómo me ha gustado esta historia!!

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJAJJA...como es que leo esto ahora!!!!????? Esta de KGRSE de la risa...conozco a Neil desde hace muchos litros...y a ti tambien...te la comiste...y si..creo saber quien es Claudia "Cé". No te culpo.